La deportista de Catriel volvió a hacer historia en el tenis de mesa argentino al conquistar una nueva medalla nacional, compitiendo lesionada y dejando una muestra de entrega, compromiso y amor por los colores de Río Negro.
Hay triunfos que no siempre se reflejan en el color de una medalla. Algunos quedan inmortalizados por la forma en que fueron conquistados. Así ocurrió con Manu Pereyra en el 71° Campeonato Argentino de Tenis de Mesa 2026, donde obtuvo la medalla de bronce en la categoría individual tras una actuación marcada por el esfuerzo, la resiliencia y una inquebrantable voluntad de competir.
Representando a la Escuela Municipal de Tenis de Mesa de Catriel y a la provincia de Río Negro, la deportista sumó un nuevo capítulo a una trayectoria extraordinaria, alcanzando un registro que muy pocos pueden exhibir: doce años consecutivos subiendo al podio del Campeonato Argentino.
El camino hacia una nueva medalla comenzó con una sólida actuación en la fase de grupos de las categorías Sub 23 y Mayores. Sin embargo, cuando el torneo ingresaba en su etapa decisiva, reapareció una lesión que desde hace años afecta su hombro derecho. El intenso dolor comenzó a limitar cada movimiento, comprometiendo su rendimiento y poniendo en duda su continuidad en la competencia.
Frente a ese panorama, su padre y entrenador le planteó la posibilidad de abandonar el torneo para preservar su salud. La respuesta de Manu reflejó el espíritu con el que afronta cada desafío.
“No… recorrimos muchos kilómetros para representar a nuestra ciudad y a nuestra provincia. No podemos abandonar. Si nos toca perder, que sea en la mesa.”
Con esa determinación volvió a competir, soportando el dolor y dejando todo en cada punto. Logró ganar un partido más y asegurar una nueva medalla para Río Negro. Su recorrido terminó en una semifinal apasionante, en la que cayó por un ajustado 4-3, luego de que su rival consiguiera revertir el marcador.
El resultado oficial dirá que fue una medalla de bronce. Pero para quienes conocen el sacrificio detrás de cada entrenamiento, los kilómetros recorridos para competir y el esfuerzo físico realizado durante el torneo, el valor de esta actuación trasciende cualquier podio.
Manu Pereyra volvió a demostrar que el deporte también se construye con valores: entrega, perseverancia, compromiso y amor por la camiseta. Su actuación representa un verdadero orgullo para Catriel y para toda la provincia de Río Negro, dejando en claro que los grandes campeones no son solamente quienes levantan un trofeo, sino quienes jamás dejan de luchar, incluso cuando el cuerpo les pide detenerse.
Finalizado el campeonato, llegará el momento de enfocarse en la recuperación de la lesión para regresar plenamente recuperada a las competencias nacionales e internacionales, donde continuará representando con orgullo a Catriel, a Río Negro y al tenis de mesa argentino.




