Durante 121 semanas como número uno del mundo, la tenista ganó el Abierto de Francia de 2019 y Wimbledon en 2021 y parecía estar preparada para conseguir más Grand Slams y ocupar un sitio entre las grandes del juego.
Sin embargo, nunca ocultó su disgusto por la vida en el circuito y sus batallas con la nostalgia. La jugadora afirmó que la consecución de su “único y verdadero sueño” al ganar Wimbledon el año pasado había cambiado su perspectiva.
“Ash Barty, la persona, tiene tantos sueños que quiere perseguir que no necesariamente implican viajar por el mundo, estar lejos de mi familia, estar lejos de mi casa, que es donde siempre he querido estar”, dijo en el video, entrevistada por su amiga y excompañera de dobles Casey Dellacqua.
“Nunca, jamás, dejaré de amar el tenis, ha sido una parte masiva de mi vida, pero creo que es importante que consiga disfrutar de la siguiente parte de mi vida como Ash Barty la persona, no como Ash Barty la deportista”, agregó.



